Siempre será bienvenido un nuevo tiempo, pero un deseo sin acción es solo buena imaginación. Que haya cielos despejados en nuestras vidas, suaves brisas y pausadas lluvias, y si llegase una tormenta, recordar que esta siempre siempre cesará. Qué el tiempo malo sea poco y haya muchos claros amaneceres, es mi pretensión para quienes compartimos esta increíble manera de llevar la vida tan cerca del cielo. Un muy grande y fuerte abrazo meteorológico. Eduardo MingoJefe de pronósticos