mikesilvero.com

Hola. Yo soy Mike Silvero. De chico contaba chistes y jugaba muy mal al fútbol. De grande no mejoré.

Trabajo como periodista en Paraguay.Com y este es mi blog "casual".

Comparto música que me recuerda el mal gusto que tuve alguna vez y me adelanto a esta misma sensación en un futuro no muy lejano.

Además, opino sin que nadie me pida sobre deportes.

Que la visita sea de su agrado.

Pase nomás marchante.
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Apenas se confirmó un nuevo secuestro, en las radios llovieron llamadas de oyentes preguntando por qué si había rumores de que se preparaba un nuevo golpe no reforzaron la seguridad de los ganaderos destinando más policías a patrullar los campos o sacando a los militares de los cuarteles.

Con el mismo criterio pregunto, si tenemos certeza de que seguirán asaltando en los colectivos y desplumando transeúntes en las calles, por qué no llenamos de policías y militares los colectivos y las calles.

La atrocidad del secuestro no hace menos atroz la delincuencia rutinaria, la que padecen a diario los ciudadanos de a pie.

Alguien me aseguró que la sola presencia de uniformados desalentará cualquier intención criminal.

Puede que sea cierto. Solo tenemos que encontrar la suficiente cantidad de policías y militares como para llenar colectivos, campos y calles.

Hay, pues, que quintuplicar las fuerzas del orden público. Claro que antes tenemos un par de detalles previos por resolver.

Necesitamos, por ejemplo, quintuplicar los ingresos públicos para pagar semejante dotación policial. Y hay que hacerlo sin descuidar los gastos de salud y educación, ni dejar de pagar los salarios, las jubilaciones y las deudas que hoy se comen todos los impuestos que pagamos.

Es una minucia financiera que dejaremos a cargo del ministro Borda, que parece no tener luego demasiados problemas por resolver.

Volvamos nosotros al plan. Una vez que tengamos disponibles los fondos, solo tendremos que depurar las fuerzas de seguridad. Y para hacerlo solo tenemos que sacar de sus filas a los corruptos.

¿Cómo identificamos a los corruptos? Podemos empezar revisando la relación entre sus ingresos y sus bienes. Quienes no logren justificar esa cuatro por cuatro, el quincho y la pileta o las vacaciones en Río de Janeiro se quedan fuera.

Tras la depuración, nos quedarán libres de toda sospecha veinte o treinta efectivos con los que podremos iniciar nuestro plan de seguridad.

Puede que sean pocos, así que tendremos que contratar nuevos policías con mejor formación académica y sólidos principios morales, honorables e instruidos hombres y mujeres dispuestos a arriesgar la vida… por uno o dos salarios mínimos.

Otro detalle que estaba olvidando; también habría que despachar a senadores, diputados, gobernadores, intendentes, jueces y fiscales que operan en connivencia con los policías corruptos, ya sea como sus protectores o como los verdaderos cabecillas de la banda.

Claro que para despacharlos antes habremos de probar en la Justicia que están involucrados en algún delito, y para tener siquiera la posibilidad de hacerlo necesitamos primero que sus colegas políticos, los que estén libres de culpa y pena, les despojen de sus fueros.

Para desaforarlos, por cierto, se necesitará de mayorías parlamentarias, las que solo serán posibles si ambas cámaras del Congreso están constituidas mayormente por legisladores libres de culpa y pena.

Por cierto, si conseguimos llevarlos a la Justicia, será importante que sus casos no sean tratados por los fiscales y jueces que también forman parte de la banda.

Esos jueces y fiscales deberían ser denunciados ante el Jurados de Enjuiciamiento de Magistrados. Claro que antes también deberíamos depurar el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.

Habrá jueces y fiscales dispuestos a procesar y sancionar a los políticos corruptos. Solo tenemos que orar porque el Consejo de la Magistratura les permita luego seguir siendo jueces y fiscales.

Claro que para eso también tenemos que depurar el Consejo de la Magistratura.

Como ven, el tema es harto sencillo.

Publicado el domingo 18 de octubre de 2009 en la edición digital del Diario Última Hora.